III EDICIÓN DE FUERA DE CAMPO

Entre el 5 y el 10 de noviembre, en el Teatro Enrique Carreras de Mar del Plata, se presentará la tercera edición de Fuera de Campo, una muestra de películas nacionales como alternativa al Festival Internacional de Cine que se realiza en esa ciudad. Una acción política contra el la destrucción cultural del gobierno de Milei

Por Hugo F. Sánchez | Imágenes: Prensa

La tercera edición de Fuera de Campo, “una acción política que toma forma de muestra”, según define Andrés Medina, uno de los organizadores del evento cinematográfico, se realizará entre 5 y el 10 de noviembre en el Teatro Enrique Carreras de la ciudad de Mar del Plata.

Nacido como contracara del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata -de hecho se desarrolla en paralelo al tradicional certamen que este año celebra su 41° edición- con un total de 24 funciones repartidas en cinco días, el encuentro autogestivo este año presenta 43 títulos entre largometrajes, cortometrajes, rescates y proyecciones en 16mm a cargo de Fernando Martín Peña y Carlos Muller, además de charlas para “poner en diálogo la pantalla y el contexto, y plantear preguntas políticas sobre el presente y el futuro”, según detallan a través de un comunicado de prensa los organizadores, un aguerrido grupo de unas veinte personas compuesto por cineastas, críticos, productores y gente relacionada al cine desde distintos sectores.

“La libertad de expresión, el federalismo cinematográfico y la experimentación estética son los valores que Contracampo busca proteger”, decían en 2024 “Sin dudas siguen siendo los ejes centrales de la acción en ese primer año, cuando aparecía la amenaza muy fuerte de que la producción cinematográfica en Argentina se paralizara y de hecho el Instituto de Cine no financió, no subsidió películas durante este período”, recuerda el montajista, sonidista y asistente de dirección Andrés Medina.

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“Por la fuerza del sector y con mucho sacrificio, el cine siguió adelante y si bien se lanzaron concursos fueron para muy pocas películas y las que terminaron siendo beneficiadas no son las producciones más pequeñas, que son las que más necesitan de un fomento”, explica Medina.

Si se quiere, estos puntos se hacen más explícitos durante noviembre, cuando se realiza el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, con la muestra Fuera de Campo que superpone fechas con el tradicional certamen.

“Esta nueva dirección el Festival de Mar del Plata no muestra películas que son de producciones más independientes, más pequeñas y, en cambio, prioriza un enfoque más comercial, industrialista, de alfombra roja -señala- y eso de alguna manera es una limitación a la libertad de expresión”.

“Por eso, sin dudas nuestra acción es una respuesta, una confrontación, pero la idea fundamental es seguir convocando a la gente, a los cinéfilos, espectadores que solían ir a otro Festival de Mar del Plata; que sigan yendo, que sigamos encontrándonos ahí, porque el objetivo último de la acción es que el festival y el Instituto vuelvan a ser lo que eran, un punto de encuentro para el sector audiovisual”, apunta Medina.

Entre las películas destacadas de la tercera edición de Fuera de Campo se verán el último trabajo de Lisandro Alonso que presenta La libertad doble, a 25 años del estreno de ese ovni cinematográfico que se llamó La libertad, con el mismo protagonista, Misael, un hachero que ve trastocada su pacífica existencia cuando se tiene que hacer cargo de su hermana.

Otro de los films esperados es Biografía de Jorge Luis Borges, de Mariano Llinás, un extenso documental, acaso con la pretensión de ser el definitivo, que se asienta en un exhaustivo registro de “los papeles que escribió, de los libros que leyó, de los lugares adonde fue”. También se verá A veces me entra tristeza, otras veces rebelión, una historia de amor escrita y dirigida por María Aparicio (ganadora del GdA Director’s Award de la Giornate degli Autori del Festival de Venecia) durante la residencia de una beca otorgada por el Museo Reina Sofía que ganó la cineasta cordobesa.

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Pedro en el país, de María Alché y Benjamín Naishtat, es otra de las películas relevantes de esta edición de la muestra, que reconstruye la vida de Pedro Catella, desde su participación en la resistencia peronista a los 9 años hasta su experiencia como combatiente y tirador de élite en la Sierra del Escambray en Cuba a los 17. El relato se articula a partir de cartas de amor de los años 50 entre Alicia Eguren y John William Cooke; en tanto Familia teme enfrentar una nueva noche de terror, de Cristian Ponce (Premio a la Mejor Dirección en Noves Visions del Festival de Sitges), es un artefacto que explora el género del terror a partir de la historia de una familia que habita una casa embrujada que es en realidad un estudio de televisión. 

La posibilidad de poder exhibir una grilla si bien reducida pero probablemente con los títulos más importantes del cine argentino del año -junto a proyecciones especiales con clásicos restaurados como El ángel desnudo, de Carlos Hugo Christensen” (1946); Embrujada, de Armando Bo (1969); y Bajo la mirada de Dios, de Edmo Cominetti (1926), con música en vivo-, da cuenta de la confianza y el apoyo que logró Fuera de Campo dentro del sector independiente.

“La verdad que es emocionante ver cómo evolucionó la muestra, desde el el primer año tuvimos un gran apoyo y una gran convocatoria, empezando por los realizadores que pusieron a disposición sus películas, retirándolas del festival oficial y convocando a la gente al encuentro en Mar del Plata”, destaca Andrés Medina y completa, “con el tiempo la gente se fue acercando más y el teatro Enrique Carreras ya nos queda definitivamente chico”.

Si bien estos datos son alentadores, la organización reconoce que todavía queda por sumar inversores privados o colaboradores, teniendo en cuenta que el evento es sostenido por los propios impulsores de la iniciativa, que solo tiene como fuente de financiación las entradas y la venta de Tote Bags (bolsos).

Por supuesto, tratándose de una acción política dentro del campo audiovisual, la defensa de la cultura es y sigue siendo el horizonte de la iniciativa.

En ese sentido, los relatos que integran la muestra son toda una declaración política en sí mismos, pero también el encuentro organizó varias mesas de debate con títulos como “Presente y futuro del trabajo en el cine argentino”; Cine, historia y acción comunitaria”; y “Qué puede el cine frente a nuestra distracción”.

“A esta altura el ataque que hace este gobierno contra la cultura tiene el objetivo de diseñar un enemigo interno, nos quiere retratar como privilegiados que usan las arcas del Estado para financiar caprichos que no les sirven a nadie”, define Medina.

“Por eso entendemos que la cultura ofrece herramientas fundamentales para resistir y somos nosotros los que tenemos que hacer esfuerzos activos para conservarla”, concluye en representación del colectivo organizador de Fuera de Campo.