Joaco del Estéreo

Su nombre real es Joaquín Villalba y desde Berisso construye una identidad musical que cruza géneros, experiencias personales y búsquedas artísticas. Entre el home studio y los primeros escenarios, el músico platense transita una nueva etapa en la que busca compartir sus canciones sin perder de vista lo que lo hace singular.

Por Gilda Fantin | Imágenes: @banfilms.ar

Hay canciones que nacen de una historia personal y, cuando llegan a otros oídos, encuentran nuevos significados. Para Joaco del Estéreo ese intercambio es parte de lo que hace que la música tenga sentido. Detrás del nombre artístico está Joaquín Villalba, un músico de Berisso que encuentra en el sonido, las letras y la creatividad una forma de interpretar el mundo y, al mismo tiempo, de conocerse a sí mismo.

Su propuesta no busca quedarse quieta dentro de un solo género. En sus canciones conviven el rock, el pop, el funk, las baladas y el synth wave, entre otros sonidos que se mezclan según lo que cada composición necesite. Pero más allá de esa diversidad, hay una búsqueda que atraviesa su proyecto: hacer música que despierte algo en quien la escucha.

DE LOS RECUERDOS DE LA INFANCIA A UNA IDENTIDAD PROPIA

La música estuvo presente desde sus primeros años. En su casa sonaban artistas como Camilo Sesto, Dyango, Tormenta y Los Chalchaleros, pero hubo una escucha que marcó un antes y un después: Familiar to Millions, el álbum en vivo de Oasis. Algo hizo clic. Se enamoró del sonido y comenzó a aprender por su cuenta a tocar la batería, aunque también se acercó a otros instrumentos. Durante mucho tiempo, la música fue un hobby y una manera de canalizar lo que le pasaba. Hasta que, en 2022, decidió apostar más seriamente por ese camino. Compró su primera placa de sonido, un teclado MIDI y empezó a construir las herramientas necesarias para desarrollar sus propias canciones.

El nombre artístico también forma parte de esa búsqueda. Joaco del Estéreo surgió de la necesidad de encontrar algo que acompañara a Joaquín Villalba, sin convertirse necesariamente en un alter ego. La idea apareció entre charlas con amigos y una conexión personal con Santiago del Estero, provincia de la que es oriunda su madre y que frecuentaba durante su infancia. A eso se sumó su pasión por el sonido, hasta dar forma a un nombre que hoy representa mucho más que un proyecto musical.

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“Este personaje termina de representar y completar quién soy”, explica. En esa identidad conviven la curiosidad, las preguntas y la necesidad de encontrar respuestas a través de la creatividad, las letras y la música.

UNA ENSALADA DE ESTILOS Y UNA BÚSQUEDA CONSTANTE

Definir la música de Joaco del Estereo implica aceptar que las etiquetas pueden quedar chicas. En una canción pueden aparecer el rock, el pop y el funk; en otra, una balada puede cruzarse con sonidos electrónicos. Entre sus influencias aparecen Illya Kuryaki and the Valderramas y Prince, además de artistas de la escena under que comparten una manera similar de entender la música. Sin embargo, sus canciones no parten de una fórmula fija. El proceso creativo tampoco sigue siempre el mismo orden. Hay algo que sí se repite: la letra suele ser lo último que llega. Primero aparecen otras búsquedas musicales y, después, el trabajo técnico de producción, mezcla y masterización.

En tiempos en los que buena parte de la música circula a través de contenidos rápidos y fórmulas pensadas para captar la atención, Joaco busca generar una conexión diferente. Cuando se le pregunta qué espera que alguien descubra al escuchar sus canciones, responde con una idea que resume su mirada artística: le gustaría que quien lo escuche pueda descubrirse y sentirse a sí mismo. “Estamos en un momento donde la música está muy plástica, sobre todo en el contenido, y está bueno hablar de cosas que a uno lo pinchen”, reflexiona.

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Esa intención aparece con claridad en Diagonal 74, su primer sencillo, que también tuvo su propio videoclip. La canción reúne distintas etapas emocionales: el dolor de una separación, la incertidumbre de no encontrar un rumbo y la transición hacia una vida dedicada al arte. En esa misma línea aparece Angela, una composición vinculada con la gratitud hacia esas personas que acompañan cuando las cosas no salen como uno espera. Para el músico, ambas canciones funcionan como una base de su proyecto. No solo por lo que cuentan, sino también por las energías diferentes que transmiten.

EL DESAFÍO DE LLEVAR LAS CANCIONES AL ESCENARIO

Construir una carrera musical desde La Plata implica encontrarse con oportunidades, pero también con dificultades concretas. Conseguir músicos, sostener una formación y organizar presentaciones son algunos de los desafíos que Joaco atraviesa en esta etapa.

Actualmente, trabaja para completar su banda y continuar desarrollando el proyecto en vivo. Incluso con puestos por cubrir, la decisión es seguir adelante. La experiencia sobre el escenario es relativamente reciente para esta propuesta, pero ya ocupa un lugar fundamental en su recorrido. “Tocar en vivo es algo que estoy experimentando hace poco con este proyecto, pero me doy cuenta de que es fundamental para mí y para sentar bases con la gente”, cuenta.

El encuentro con el público también modifica la relación que mantiene con sus propias canciones. Una frase, un sonido o una emoción pueden llegar de maneras distintas a cada persona. Lo que alguna vez tuvo un significado íntimo empieza a formar parte de otras historias. Para Joaco, descubrir esas interpretaciones permite soltar parte de la solemnidad con la que nació una canción. Ya no se trata únicamente de lo que él quiso decir, sino también de lo que cada oyente encuentra en ella. Esa experiencia, además, le da una perspectiva distinta a la hora de componer lo que viene.

En ese camino, los recitales acústicos junto a Fran, amigo y guitarrista del proyecto, se convirtieron en una oportunidad para seguir creciendo. Ambos realizaron recientemente una sesión en vivo y tienen prevista una presentación con banda completa para el 28 de octubre. La fecha tendrá artistas invitados y marcará un momento importante para el proyecto, antes de una pausa vinculada con la partida de Fran, que se irá a vivir al sur para cumplir un sueño personal.

LAS REDES, LA IDENTIDAD Y EL TRABAJO DETRÁS DE CADA CANCIÓN

Hoy, ser músico también implica aprender a moverse en un universo digital que va mucho más allá de subir canciones a las plataformas. Para Joaco, encontrar la manera de llegar a nuevos oyentes es uno de los desafíos más grandes de esta etapa.

La producción musical ya demanda tiempo y dedicación. A eso se suman las redes sociales, los contenidos y la necesidad de sostener una presencia constante. Durante mucho tiempo fue reservado con sus publicaciones, pero de a poco empezó a encontrar otras formas de compartir su proceso: mostrar dificultades, contar pequeñas situaciones cotidianas y celebrar cuando alguien lo etiqueta escuchando uno de sus temas. La clave, para él, está en trabajar sobre la propia identidad todos los días. De lo contrario, advierte, el riesgo es terminar trabajando únicamente para el algoritmo.

Esa reflexión también atraviesa el momento profesional que vive. Con humor, describe su presente como una transición entre el “niño rata en el home estudio” y el artista que empieza a ocupar el escenario. Detrás de la broma aparece una cuestión generacional: la posibilidad de hacer todo desde casa puede resultar atractiva, pero también posterga la experiencia de tocar en vivo, encontrarse con otros músicos y comprender qué representa la música fuera de la habitación.

LO QUE VIENE: NUEVAS CANCIONES Y MÁS ESCENARIOS

Mientras continúa consolidando su propuesta en vivo, Joaco del Estéreo trabaja en nuevos lanzamientos. El próximo será Quisiera, una canción de amor que combina elementos del R&B y el trap. Además, tiene otras dos composiciones en producción que espera publicar durante los próximos meses. Sus objetivos no pasan necesariamente por llegar a un escenario específico o compartir cartel con una figura determinada. Le gustaría tocar en algún cumpleaños de La Plata o presentarse en un teatro, y encontrarse con artistas con quienes exista una conexión genuina, tanto musical como personal.

En el horizonte aparece también un deseo que comparten muchas personas que eligen dedicarse al arte: poder vivir de lo que hacen. Entiende que es un camino largo, que requiere atravesar distintas etapas y sostener el trabajo incluso cuando los resultados tardan en llegar. Por eso, su meta más inmediata es concreta: lograr publicar buenas canciones de manera más sostenida. “Las cosas se van dando, hay que estar en movimiento”, sostiene.

Quizás ahí esté una de las claves para entender a Joaco del Estéreo. En una carrera que recién empieza a expandirse hacia nuevos escenarios, no parece tener todas las respuestas, ni pretende tenerlas. Sigue aprendiendo, probando sonidos, buscando músicos y descubriendo qué puede hacer con cada canción. Antes de convertirse en algo que otros escuchan, la música es también una forma de búsqueda personal. Y, para Joaco, el desafío está en seguir ese camino, transformar lo que vive en canciones y permitir que, del otro lado, alguien encuentre algo propio en ellas.