SELVA ALMADA
Por Inés Busquets | Imágenes: Ale López
Es una destacada escritora argentina, autora de El viento que arrasa, Ladrilleros y No es un río, entre otros relatos, novelas y crónicas. Nació en Villa Elisa, Entre Ríos, paisaje litoraleño que retoma en su escritura y en su actividad como fundadora y curadora de la librería Salvaje Federal, junto a Natalia Peroni y Raquel Tejerina.
“Una de las ideas que mueve al proyecto es ampliar la mirada cultural, que tiene que ver con la difusión de la lectura, poner a circular otros nombres de la escena de la literatura argentina. Siempre insisto con la literatura de provincias. Porque pareciera que la literatura argentina es sola, aquella del Río de La Plata. La idea de federalizar busca que dentro de unos años baste con decir `literatura argentina’ y que abarque todo”.
Se formó con Alberto Laiseca y junto a cuatro colegas publicó el retrato Laiseca, el maestro. Empezó a escribir motivada por una inquietud periodística pero luego se inclinó al mundo de la ficción “Estudié periodismo en Paraná y en la facultad empecé a escribir ficción. Era muy lectora en mi infancia y en mi adolescencia”.
Lee poesía y considera que es fundamental para los narradores. “No solo por la musicalidad de la poesía sino por la mirada, los universos, la capacidad de síntesis y la economía que tiene un poema”. Es una ferviente lectora de la poeta santafesina Estela Figueroa y suele recomendarla a través de sus columnas y redes.
El verano es su estación favorita, Le gusta el calor y los días largos, las noches para estar al aire libre, en contraste con el invierno que tiene poca luz y los días cortos. “Es una cuestión casi infantil de recuerdos de mi infancia, cuando los veranos eran eternos. Teníamos todo el tiempo para estar afuera, de día y de noche, jugando en las calles del barrio, sin escuela. El verano era territorio de los niños”.
El paisaje en la narrativa de Selva funciona como un personaje más, lejos de las grandes urbes. Son pueblos donde predomina la naturaleza, el mundo animal y vegetal, con veranos intensos, sofocantes. “En mis libros siempre está presente el calor. Si pienso en Ladrilleros o El viento que arrasa, transcurren más al Norte, donde casi no hay invierno. Hay un vínculo con el calor porque los personajes son muy físicos, muy del cuerpo. Además de ser del mundo del trabajo físico, que haga mucho calor en estos relatos me permite que los personajes muestren mucha piel expuesta, sudor. Eso creo que genera una atmósfera que se vincula con historias que, básicamente, no podría hacer en un ambiente con frío y abrigo, con esos cuerpos que son tan importantes cubiertos”.
Respecto a la relación entre verano y escritura, Selva Almada escribe, y también lee aquello que se acumula durante el año: “Cuando daba talleres, el verano era la época sin clases. Ahí aprovechaba. Los talleres te hacen leer inéditos y obras en proceso”.
Para finalizar, se entrega a un ping pong sobre preferencias alrededor de la literatura.
¿Libro en papel o digital?
En papel
¿Libro nuevo o relectura ?
Libro nuevo
¿Novela larga o textos breves?
Novela breve, cuento y poesía.
¿Clásico o contemporáneo?
Autores contemporáneos.
¿Algún autor/a que siempre vuelve en verano?
Los cuentos completos de Flanery O Connor. Siempre releo algunos de sus relatos en verano.
¿Algún paisaje en particular que te guste:
Playa, montañas, río, ciudad?
Para leer prefiero la hamaca paraguaya y la sombra de los árboles.
¿Subrayar o no subrayar?
Subrayo poco. Por ahí más si estoy leyendo ensayo.
¿Un libro para recomendar en verano?
Cualquier novela de Ana Paula Maia.
(Selva Almada será entrevistada públicamente, con entrada libre, en el marco del ciclo “Lecturas de verano”, que organiza el Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, en el Museo MAR, Av. Camet y Lòpez de Gomara, Mar del Plata. El viernes 13 de febrero, a las 20).

