LEY CAZZU
Por Gilda Fantin | Imágenes: @vickydragonetti/@czcomunicacion
Lo que comenzó como una disputa privada entre dos figuras de la música latinoamericana abrió una discusión mucho más amplia sobre derechos, crianza y burocracia estatal. El conflicto entre Cazzu y su expareja, Christian Nodal, vinculado a los permisos de viaje de su hija, impulsó una iniciativa ciudadana que hoy se conoce como Ley Cazzu.
La propuesta pone en foco una situación frecuente y poco visibilizada: la de madres y padres con custodia que no pueden trasladarse fuera del país con sus hijos debido a la negativa, ausencia o inasistencia del otro progenitor.
Tras su separación de Nodal, la cantante argentina expuso públicamente las dificultades que enfrentó para viajar con su hija menor. Según trascendió, la ausencia del padre para firmar los permisos exigidos por la ley le generó trabas legales que impactaron directamente en su trabajo, ya que su carrera artística requiere traslados constantes fuera del país.
El caso rápidamente trascendió el plano mediático y amplificó la situación de familias que atraviesan situaciones similares, pero sin el respaldo económico ni la visibilidad de una figura pública.
¿Qué propone la Ley Cazzu?
La llamada Ley Cazzu es una iniciativa que busca simplificar el trámite para conseguir los permisos de vieje para menores cuando uno de los progenitores tiene la custodia efectiva.
El eje central de la propuesta es claro: si se demuestra la ausencia, el abandono o la negativa injustificada de uno de los padres para firmar el permiso, el otro progenitor podría obtener una autorización de viaje extendida en el tiempo, sin la necesidad de requerirla casa vez que la necesite o de iniciar procesos judiciales para obtenerla cada vez que deba trasladarse con el niño o la niña.
De este modo, se apunta a reducir la carga burocrática, evitar la utilización del permiso de viaje como una herramienta coercitiva o de control y así garantizar el derecho a circular libremente en el marco de la crianza.
Una iniciativa que crece en redes
El proyecto fue difundido a través de Change.org, donde miles de personas comenzaron a acompañar la propuesta con firmas y testimonios. En la descripción, los impulsores remarcan la necesidad de una solución “humana y concreta” para quienes crían solos y enfrentan obstáculos legales que afectan su estabilidad laboral, emocional y familiar.
La Ley Cazzu, sostienen, no busca eliminar controles, sino adaptar la legislación a realidades familiares actuales, donde no siempre existe una corresponsabilidad efectiva entre ambos progenitores.
¿Para qué serviría la Ley Cazzu?
Quienes apoyan la iniciativa destacan varios puntos clave:
- Facilitar el acceso al trabajo y la movilidad.
- Reducir la judicialización de situaciones cotidianas.
- Proteger a niños y niñas de conflictos prolongados entre adultos.
- Dar respuesta a familias monoparentales que hoy quedan atrapadas en trámites interminables.
Para muchas madres, la aprobación de una norma de este tipo significaría poder trabajar, viajar o atender cuestiones básicas de la crianza sin depender de autorizaciones que, en la práctica, nunca llegan.
El debate que se abre
Como toda reforma sensible, la Ley Cazzu también genera debate. Algunos sectores advierten sobre la necesidad de no debilitar las medidas de protección infantil, mientras que otros subrayan que las leyes actuales no contemplan adecuadamente escenarios de abandono o desinterés parental.
Más allá de su futuro legislativo, la iniciativa logró poner en agenda un problema estructural que suele permanecer invisible hasta que una figura pública lo atraviesa.
Aunque el nombre de la ley remite a una artista reconocida, el trasfondo es mucho más amplio. El caso de Cazzu funcionó como disparador para visibilizar una problemática estructural que suele permanecer en silencio. Hoy, la discusión ya no gira solo en torno a una disputa entre famosos, sino sobre cómo el sistema legal acompaña o no a quienes crían en soledad.
Mientras el impulso de firmas continúa, la Ley Cazzu instaló el debate: ¿es necesaria una ley que contemple la realidad de aquellos padres o madres que sostienen la crianza día a día? O la actual legislación sigue siendo la mejor para preservar los derechos de niños y niñas de los excesos que puedan cometer alguno de los progenitores para llevarse a sus hijos fuera del país a espaldas del otro.

