IDEAS

La lista de deportistas desaparecidos ya llega a los 220 y, pese al paso de los años, sigue creciendo. Aún hoy se exije que asociaciones y clubes recuerden con murales, paseos de la memoria, placas y baldosas a sus desaparecidos.

Para 1983 el único deportista desaparecido que el periodismo deportivo registraba era Miguel Sánchez, el atleta (maratonista) secuestrado en enero de 1978, días después de correr la famosa maratón de San Silvestre en Brasil.

Las últimas investigaciones elevan a 220 el número de deportistas desaparecidos en nuestro país.

Futbolistas, rugbiers, jugadoras de hockey, ajedrecistas, basquetbolistas, nadadoras, boxeadores, ciclistas, tenistas, jugadores de vóley y andinistas llegaron a los registros oficiales y a las estadísticas de unos pocos periodistas que se preocuparon por el tema. De ellos, sobresale Gustavo Veiga, el investigador que más ha trabajado la memoria en el campo deportivo.

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Fue esta recopilación –que aún continúa- la que permitió que muchos clubes y asociaciones tomasen recién en la última década, y por primera vez, acciones para el repudio a la dictadura y al genocidio junto al homenaje a sus deportistas desaparecidos.

Podríamos explicar el tiempo de silencio a partir del desconocimiento de los hechos. Salvo el caso de Sánchez, quien fue secuestrado cuando mantenía plena actividad de primer nivel (la Confederación de Atletismo jamás hizo un reclamo), el resto de los deportistas o había dejado la actividad tiempo antes del secuestro o sus participaciones eran muy desconocidas en los ámbitos públicos de impacto.

También tuvimos los casos de deportistas que permanecieron en cautiverio (es decir en situación de Desaparición Forzada) y sobrevivieron. Uno de los casos más conocidos trascendió a partir de su testimonio en el Juicio a las Juntas (1985). Claudio Tamburrini era arquero titular de Almagro en 1977. Luego de unos partidos fue al banco de suplentes (Hugo Piazza quedó en el arco) y cuando faltaba poco para el final de la temporada, un grupo de tareas lo llevó y torturó en la Mansión Seré, de la que escapó junto a otros tres compañeros en enero de 1978.

Racing tiene una particularidad. Tres directivos del club fueron secuestrados en distintos momentos de la dictadura, uno de ellos mientras ejercía el cargo de presidente (Horacio Rodríguez Larreta, en abril de 1977).

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En estos 42 años de recuperada democracia, las historias de los 220 se llenaron de testimonios de sus militancias pero también de evocaciones a sus trayectorias deportivas. Una idea de ello es la cantidad de libros, documentales, y actos de memoria que se realizaron por los 20 jugadores del La Plata Rugby Club, la mayor parte de ellos militantes del partido comunista Marxista Leninista PCML y del Partido Revolucionario de los Trabajadores PRT. Otros habían militado en la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), la JUP (Juventud Universitaria Peronista) y en Montoneros.

En la Plata el club ha colocado la foto de varios de ellos y una placa como recordatorio. Sin embargo, aún se le reclama una posición más digna a la Unión Argentina de Rugby, entidad que pese a tener más de un centenar de víctimas que alguna vez jugaron al rugby en sus clubes, recién en 2021 colocó una plaqueta de reconocimiento en su sede un 24 de marzo después de que los All Blacks visitara la ex-ESMA. 

En el fútbol los vaivenes desmemoriados preocupan. A 50 años del golpe la Coordinadora de Derechos Humanos de los clubes, enviaron el pasado 4 de marzo una nota a la AFA con la lista de los 33 futbolistas desaparecidos y solicitaron un homenaje en el Complejo Lionel Messi de Ezeiza.

¿Tomará conciencia de todo esto Chiqui Tapia? ¿O veremos un frío desinterés como el del ex titular de AFA Julio Grondona, quien tardó 13 años para impulsar un minuto de silencio en las canchas en repudio al golpe, allá por 1996?

Sí veremos, como todos los años, el impulso de los familiares de cada deportista desaparecido que logró instalar la memoria en ámbitos siempre reacios a la lucha contra la impunidad. Un avance, por ejemplo, como el de la familia de Adriana Acosta que consiguió el nombre de ella para la cancha de hockey del Cenard; Adriana fue jugadora de Lomas y de la selección argentina, desaparecida el 27 de mayo de 1978. Había jugado de wing derecho en el seleccionado juvenil en 1972.

Para un país que tuvo durante 23 años un presidente militar en el Comité Olímpico (el coronel Antonio Rodríguez, desde 1977 hasta 2005) y luego a un intendente de la dictadura, Julio Cassanello, de 2005 a 2009, los retos obtenidos por el movimiento de Derechos Humanos en materia deportiva son gigantescos. Tenemos una Coordinadora de Derechos Humanos Interclubes que no sólo rinde homenaje a deportistas desaparecidos sino a hinchas desaparecidos, tenemos muchas sede de clubes con murales, paseos de la memoria, placas y baldosas que recuerdan a sus desaparecidos, tenemos muchos planteles que han salido a la cancha portando banderas de homenaje a quienes lucharon por una sociedad más justa. Tenemos.

Nos falta mucho… pero pese a todo, nuestro deporte pasó de aquel silencio a las voces de hoy. Que debemos seguir multiplicando.