Festival de Teatro Pirologías

El 15º Festival Internacional de Teatro Pirologías, uno de los más importantes del país, se está llevando a cabo en salas independientes y espacios del conurbano bonaerense hasta el 3 de octubre. Pampa habló con protagonistas de este encuentro escénico que resiste en medio de una crisis histórica.

Por Marcia Moroni | Imágenes: Prensa

El Festival Internacional de Teatro Pirologías está celebrando su fiesta de quince años hasta el 3 de octubre con más de treinta funciones de veinticinco espectáculos, en distintas salas del Gran Buenos Aires. Organizado por la Compañía Nacional de Fósforos, el Festival sostiene un esfuerzo autogestivo inédito que articula el apoyo de organismos internacionales y locales para garantizar el acceso democrático a las artes escénicas en un contexto crítico y adverso para el sector cultural. 

Pirologías, que empezó el 11 de septiembre, es uno de los festivales de teatro independiente más importantes: en sus catorce ediciones anteriores, recibió a más de ciento cincuenta espectáculos de treinta países de cuatro continentes. El festival se lleva a cabo en el conurbano, tanto en salas de teatro independientes como en espacios transformados especialmente. Durante el evento se realizan funciones de teatro para niños y adultos, danza y circo, recitales, exposiciones, mesas de discusión, talleres y seminarios para los artistas y la comunidad.

En esta decimoquinta edición la organización trae al territorio provincial elencos de Brasil, España, Chile y Portugal, que comparten cartelera con producciones nacionales. La programación 2026 recorre los municipios de General San Martín, San Miguel, Vicente López, Tres de Febrero y La Matanza, con sedes como El Baldío Teatro, CC Espacios, La Herrería, La Tuerca Bar, El Club Central Norte, la Biblioteca Popular de Ciudad Jardín y el Teatro Municipal Gregorio de Laferrere. Los tres puntos geográficos del conurbano: norte, oeste y sur.

Además de obras para todas las edades —desde primeras infancias hasta adultos mayores—, la actual edición incluye mesas de debate, seminarios pedagógicos, intervenciones comunitarias y un gran varieté celebratorio como Fiesta de Quince. En el marco del evento se realizará la tercera edición del encuentro Cruce de Festivales y la primera edición de Escena Joven.

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Pampa contactó a uno de los organizadores y una de las dramaturgas que participan del Festival para hablar acerca del hábito de ver teatro, la posibilidad de una educación que diversifique y amplíe el gusto de los espectadores y la función del teatro en épocas de crisis y ataques a la cultura por parte del gobierno nacional.

Julieta Carrera es marplatense, actriz y docente de clown. Con una amplia trayectoria teatral, actualmente lleva adelante la dramaturgia y dirección de Las Benítez, es actriz de Edipo en Ezeiza (de Pompeyo Audivert), colabora artísticamente en Nacidas con fórceps y dirige El Coro y Mío! “El teatro es un espacio de encuentro fenomenal —explica—. A veces, la gente no concurre al teatro por desconocimiento, por preconceptos, porque piensa que se puede aburrir, porque piensa que puede no gustarle. A veces, por cuestiones económicas. Son fundamentales las políticas que colaboren a que todos y todas puedan acceder a ver un espectáculo: pequeño, grande, en la calle, en una casa, en un teatro”.

Y agrega: “Es muy importante como espectador ver todo, ver de todo, y que no exista un pensamiento que diga eso no me va a gustar. Ir al encuentro de y ver en ese encuentro qué me sucede. Trabajé en programas como formación de espectadores, que llevan a niños y niñas de escuelas, de colegios secundarios públicos, a ver espectáculos. Luego debatimos y se abre un diálogo, no solamente sobre la temática sino también sobre lo que les pasa viendo teatro”. Pide disculpas por la emoción y comenta: “Tarde o temprano cae la ficha de que esa obra de títeres que viste, de que esas marionetas que te encontraste en la calle, que todo eso que alguna vez pudiste ver cambió tu vida”.

Sobre Pirologías observa: “Estos festivales colaboran a que el público que quizás no está tan acostumbrado a ver teatro pueda ver y pueda encontrarse con otros y otras que estén en la misma sintonía. Eso genera el arte y es espectacular. El teatro es encuentro, el teatro es pensamiento, el teatro es emoción, el teatro es y tiene la capacidad de generar nuevos mundos, de hacernos preguntas, de traernos algunas respuestas, de replantearnos algunas respuestas que teníamos como certezas. El teatro es muy movilizador para quien está abierto a que eso suceda, por eso es peligroso para algunos gobiernos, como el gobierno nacional. Es muy peligroso, y por eso es tan atacado, pero pienso que el teatro gana esa batalla”.

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En el marco del Festival, se puede disfrutar del arte de la actriz con Las Benítez, que se presenta en Villa Ballester el domingo 27 de septiembre. La obra se centra en tres payasas del conurbano que se convierten en rescatistas voluntarias dispuestas a salvar al mundo de todos sus peligros. Humor físico, absurdo y ritmo vertiginoso construyen una aventura delirante que convierte los miedos y paranoias colectivas en puro juego.

Cristian Palacios, escritor, dramaturgo, investigador, actor, gestor cultural y organizador del Festival, le cuenta a Pampa cómo se fomenta el hábito del teatro: “Ofreciéndolo y visibilizándolo. Mucha gente no va al teatro porque no tiene a mano la oferta. La idea del Festival es visibilizar las salas que están cerca de la casa de uno. Mostrar que existen teatros en los barrios y que es innecesario tomarse un tren, un subte o viajar en auto cuarenta minutos para ver una obra. Otra forma de fomentar el hábito del teatro es que el teatro vaya a las escuelas, pero también que las escuelas vayan al teatro”. Y sigue: “Cuando hay un festival el público se propone ver más teatro, entra en una lógica de ver dos o tres funciones, cosa que por lo general no ocurre. Habitualmente, el público va a ver una obra por semana, con mucha suerte, o una por mes. Hoy en día el teatro es una rareza porque estamos acostumbrados a las pantallas, a que todo esté mediado por dispositivos”.

Palacios, un estudioso del teatro y del arte en general, reflexiona: “Debería existir una educación que diversifique y amplíe el gusto, que ofrezca variedad teatral. Es deseable programar teatro en las escuelas. Me parece necesario que se aprenda a ir al teatro por el propio gusto de ir al teatro”. Y finaliza: “La función del teatro es divertir y entretener, para eso resulta indispensable que la obra interpele políticamente, culturalmente, que haga pensar. Una obra que me enseña a votar bien es divertida. El panorama actual revela la instauración de la mediocridad cultural, política, discursiva. Frente a los discursos de odio y a la mediocridad, el antídoto es el teatro. En el teatro uno se mira a los ojos, comparte un hecho social. Y la impunidad del discurso mediado por una pantalla o red social desaparece”.

Pirologías llega a su decimoquinta edición en un contexto muy complejo, surcando la cresta de la ola, pero apostando siempre a la celebración, al goce, al encuentro de los cuerpos en un espacio común. Porque el teatro es resistencia, es lucha, pero también, y por sobre todo, es fiesta.

 

Programación completa y reservas: www.pirologias.com.ar

Instagram:  @pirologias